El microscopio aplicado a la práctica de la odontología, es una herramienta que nos permite visualizar de forma excepcional todos los detalles de los dientes y las arcadas dentarias. Así, la magnificación nos ayuda a ser muy precisos y lograr resultados aún mejores. Les vamos a exponer algunos ejemplos de usos de esta tecnología.

El operador puede con la ayuda del microscopio, magnificar su visión y detectar detalles que podrían pasar por alto, además de mejorar su postura de trabajo.

 

Para que el auxiliar pueda ver lo mismo que el operador mira por el microscopio, la imagen se transmite por pantallas. También podemos realizar fotos para documentar los casos. 

 

Un ejemplo de las aplicaciones del microscopio, está en la cirugía de implantes. En este caso, tras la colocación de un implante en un alveolo post-extracción, observamos un pequeño defecto (remarcado con punteado amarillo), que vamos a rellenar con hidroxiapatita para que regenere y la oseointegración del implante sea más predecible.

 

A la vista del microscopio, las partículas del material son perfectamente visibles y nos permite colocarlas en el lugar exacto dentro del alveolo.

 

Podemos revisar que el defecto a sido sellado y nos aseguramos de que la cicatrización del implante se vea rodeada completamente por un futuro hueso al finalizar la oseointegración.

 

Aspecto de la intervención finalizada. con la tapa de cicatrización, evitamos que los tejidos blandos se invaginen en el interior del implante y que cicatricen alrededor de dicha tapa.

 

Otro ejemplo de las aplicaciones del microscopio, es en la preparación dental de los tallados. En este caso se trata de una corona que estamos repasando su tallado en su cara interna palatina con visión indirecta a través del espejo.

 

Gracias a la magnificación, podemos evaluar la terminación del tallado y reducir las preparaciones dentales.

 

Aplicamos la preparación en el diente, al igual que en la corona Cerec con el protocolo de cementado adhesivo.

 

Con los diferentes filtros de luz del microscopio, podemos observar directamente la aplicación de los adhesivos fotopolimerizables sin riesgo de que endurezcan antes de tiempo.

 

Tras la colocación de la corona, aplicamos unos pocos segundos de luz fotopolimerizable para retirar los excesos del cemento y posteriormente polemizar completamente el cemento para crear una unión físico-química entres la corona y el diente.

 

Corona cementada. Con el microscopio, podemos asegurarnos de que no queden ningún resto de cemento sobrante.

 

El incorporar el microscopio en la práctica odontológica nos permite ver con lujo de detalles todo lo que se encuentra en la cavidad oral, para así conseguir que nuestras intervenciones sean mínimamente invasivas sin perder en calidad ni garantía de resultados.