Una periodontitis apical   es una lesión inflamatoria crónica acompañada de destrucción del tejido alrededor del ápice radicular.

La imagen radiográfica en una radiografía bidimensional, es de una lesión redondeada o con forma de gota alrededor del ápice radicular del diente afectado. Se trata de una cavidad patológica rodeada de epitelio que suele contener material semisólido de los restos epiteliales de Malassez por una reacción inflamatoria, es imposible diferenciarlo de un granuloma periapical siendo el análisis histológico la prueba necesaria para determinar su diagnóstico. 

La etiología puede ser múltiple, como la invasión de bacterias por una caries muy avanzada o sustancias contaminantes al la zona periapical o a un tratamiento endodóntico donde el sellado haya fracasado.

La etiopatogenia tiene origen cuando una inflamación de la pulpa dentaria alcanza la zona periapical provocando la formación de un granuloma apical. 

La clínica de este proceso se caracteriza principalmente de ser asintomáticos y no dan evidencia de su presencia, siendo raro que el diente esté dolorido o de molestias a la percusión.

Al ser una enfermedad crónica su evolución puede durar años pero con el paso del tiempo, su tamaño irá en aumento, destruyendo el tejido óseo y pudiendo expandir las corticales óseas. Una posibilidad al romper la cortical ósea es la de dar un Absceso dental, una celulitis o una fístula dental.

Les mostramos a continuación un caso de 9 años de seguimiento que creemos que ilustra el ideal de tratamiento de esta patología.

Detectamos en el año 2008 en un examen radiográfico de revisión una lesión periapical en el 1º molar del 3º cuadrante (drch de la imagen, en la mandíbula).

 

Realizamos una radiografía periapical para obtener mayor definición de la lesión del quiste y su extensión. Se procedió a realizar un nuevo tratamiento de endodoncia para descontaminar el diente y los tejidos periapicales, tras el tratamiento solo queda esperar a la respuesta del organismo para regenerar la lesión.

 

Año 2017, el aspecto del molar afectado es óptimo, habiendo desaparecido la lesión.

 

Vemos como 9 años después del retratamiento, el quiste ha desaparecido y el tejido óseo ha vuelto a reminaralizarse.

 

Esperemos que este caso sirva de para concienciar que la aparición de un quiste periapical no es sinónimo de extracción dental, al menos que el pronóstico no sea favorable. Un diagnóstico y tratamiento correcto dan como resultado una vida larga y efectiva de las piezas dentales.