¿Por qué emplearíamos un CBCT o radiografías 3D, para el diagnóstico en endodoncia?

Para saber por ejemplo,  la causa de un fracaso de una endodoncia, diagnosticar fisuras dentales, reabsorciones, conductos omitidos, perforaciones, calcificaciones…

En definitiva conocer la situación anatómica tridimensional del interior de los dientes.

Este caso trata de conductos omitidos (sin tratar) que han llevado a un fracaso endodontico. Gracias a estas imágenes podemos determinar el origen de los problemas y resolverlos.

En este vídeo vemos en un radiografía 3D desplazándonos de abajo a arriba, el reccorrido de los conductos internos de un molar. Los conductos obturados con gutapercha se muestran de color blanco, al ser un material que no deja el paso de los rayos X. El problema se encuentra en uno de los conductos que no se obturó y que con el tiempo da clínica de dolor o molestia a ese diente y que la imágen radiográfica es un halo oscuro alrededor de la raíz.

En estos casos la indicación de tratamiento es repetir la endodoncia y tratar ese conducto que se omitió.

Radiografía 2D en la que se observa una imagen radiotransparente debido a un proceso infeccioso.

Radiografía 2D en la que se observa una imagen radiotransparente debido a un proceso infeccioso.

 

 

 

6 meses más tarde el paciente se encuentra sin signos clínicos y la imágen radiogáfica muestra que se ha reducido la lesión provocada por los patógenos que filtraron en esa endodoncia, confirmandonos que el tratamiento es efectivo y el proceso se está curando.

Radiografía 2D, 6 meses tras el tratamiento.

Radiografía 2D, 6 meses tras el tratamiento.

 

 

En este segundo caso mostramos una situación similar, un halo que presenta la raíz en un corte transversal, como si cortáramos el tronco de un árbol y lo viéramos desde arriba

 

 

Aquí se ve muy claramente la falta de obturación en el contucto posterior de este molar, con su consecuente imagen de afección.

Aquí se ve muy claramente la falta de obturación en el contucto posterior de este molar, con su consecuente imagen de infección.

 

 

Tras el sellado de los conductos y esperando un tiempo que permita al organismo curar el proceso, la situación se resuelve.

Tras el sellado de los conductos y esperando un tiempo que permita al organismo curar el proceso, la situación se resuelve.

6 meses más tarde vemos que la lesión ha reducido de tamaño siendo la imagen acorde con la curación. Con estos ejemplos, queremos enseñar que las imagenes 2D pierden información que puede ser imprescindible.

Las ventajas que ofrecen estos aparatos CBCT o 3D de última generación es, además de disminuir la dosis de radiación, ofrecer más información que complemente a la de las radiografías tradicionales y por ello tener mayor exactitud y predictibilidad en el tratamiento.

 

 

 

Pide cita sin compromiso

You have Successfully Subscribed!

Pin It on Pinterest