Dentro de la amplísima experiencia en el campo de la endodoncia, el uso del microscopio óptico nos permite una precisión imposible de alcanzar en comparación con los tratamientos realizados sin el uso de magnificación. Los motivos se deben a la propia anatomía interna de las piezas dentales, como ya describimos en una anterior entrada de nuestro blog.

Dependiendo de la pieza dental, la configuración de su cámara pulpar y sistema de conductos radiculares cambia radicalmente de si se trata de un incisivo central, un premolar o un molar superior por citar algunos ejemplos. Pero para ilustrarles con otro ejemplo, imagínense un sistema de ríos subterráneos que desembocan al final en un delta.

En este ejemplo se están localizando los conductos. Ahora se aprecia perfectamente el recorrido de ambos conductos con las limas en esta radiografía.
Los molares superiores son los que presentan la configuraciones más complejas como se puede apreciar en este otro caso.

Todo esto es de un tamaño muy reducido con cámaras pulpares rondando los 2,2mm para los molares aproximadamente y unos diámetros que pueden variar de 0,98mm -0,37 mm. Con estos datos lo que queremos es ilustrar que el campo donde se ha de realizar el tratamiento es muy pequeño y sin la magnificación, podrían quedar espacios sin tratar por la limitación de la visión directa del ojo humano.

A continuación mostramos un pequeño vídeo con la dinámica de trabajo con el microscopio óptico en nuestro día a día.

Esperamos que les haya gustado la continuación de este caso y les invitamos a seguirlo cuando pasemos a la fase final donde se preparará la prótesis definitiva. Para cualquier consulta pueden dejar sus comentarios o pedir cita.

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