Ante la falta de volumen óseo, se les propone a los pacientes un procedimiento de regeneración ósea con biomateriales o sustitutos óseos, esta entrada del blog es para explicar de una manera resumida, los procesos biológicos por los cuales un biomaterial ayuda a la formación de nuevo tejido óseo y así poder rehabilitar a los pacientes de su función perdida o limitada.

Existen 3 mecanismos de osteointegración de los biomateriales, lo que permiten que se pueda conseguir la regeneración, conocidos como osteogénesis, osteoconducción y osteoinducción.

La osteogénesis es el mecanismo mediante el cual se forma hueso nuevo por los osteoblastos (las células formadoras de hueso) que están presentes en el injerto. 

La osteoconducción es el mecanismo mediante el cual se mejora la formación ósea al proporcionar un armazón para las células osteogénicas que están presentes en el entorno local del huésped. Estas células migran y colonizan el “andamio” del biomaterial y luego producen hueso nuevo.

La osteoinducción es el mecanismo en el que el injerto induce a la formación ósea por la estimulación de células mesenquimales indiferenciadas que provocan el cambio de fenotipo a células osteoblásticas productoras de matriz ósea.

Independientemente del mecanismo, los biomateriales se integran en los defectos óseos mediante cuatro fases. Estas fases de la cicatrización o sanación de una herida, son similares a la cicatrización del tejido blando, siendoestas: fase exudativa o hemostasis, fase inflamatoria, fase proliferativa y la fase de remodelación (Stadelmann et al., 1998). 

La incorporación de un biomaterial se asemeja a las mismas fases que se suceden con el hueso autógeno. La integración comienza con la formación de hematomas y la inflamación, seguida de la formación de tejido de granulación en la fase proliferativa. Sin embargo, a diferencia del hueso autógeno, el principal mecanismo de los biomateriales es la osteoconducción. en la fase final de remodelación, los sustitutos óseos no se remodelan de la misma manera que los injertos óseos autógenos, pero pueden sufrir resorción en diversos grados, ya sea mediada por células o por disolución o ambas.

Es por ello que una vez finalizado todo el proceso, los biomateriales estén presentes junto con el nuevo tejido óseo intercalándose como si de un «conglomerado mineral» se tratase. De ahí que en los protocolos actuales que manejamos, esperemos una media de 4-6 meses para la colocación de un implante dental en el nuevo hueso formado, para que tenga la suficiente maduración y densidad que permita la osteointegración del implante dental.

En un futuro no muy lejano, los biomateriales tendrán propiedades que superen las liimitaciones actuales y permitan las regeneraciones en menor tiempo y con aspecto de hueso intacto, nosotros tenemos una amplia experiencia en este tipo de intervenciones que invitamos a visitar para conocer con mayor detalle.

Esperamos que les haya aportado información esta entrada del blog y recordamos que pueden acceder a nuestro contacto y nuestra página de facebook.

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